La esposa del estudiante - Raymond Carver

Había estado leyéndole cosas de Rilke, un poeta que él admiraba, cuando ella se quedó dormida con la cabeza en su almohada. Le gustaba leer en alto, y leía bien: una voz segura que ora se hacia grave y sombría, orra se alzaba o se inflamaba. Cuando leía nunca apartaba la vista de la página, y sólo se detenía para alargar la mano hasta la mesilla a coger un cigarrillo. Era una voz rica que la sumíaen sueños de caravanas que partían de ciudades amuralladas, y de hombres barbados con largas túnicas. le había escuchado durante unos minutos, y había cerrado los ojos y se había dormido. Él siguió leyendo en voz alta. Los niños llevaban horas dormidos, y afuera, de cuando en cuando, se oía el sonido de unos neumáticos sobre el asfalto mojado. Al rato dejó el libro y se volvió en la cama para alcanzar la lámpara. Ella abrió de pronto los ojos, como asustada, y parpadeó dos o tres veces. Sus párpados le parecieron extrañamente oscuros y carnosos al moverse de arriba abajo sobre aquel...